Barranco de La Foz de ViboliEl barranco de Viboli o de La Foz de Viboli es uno de los clásicos del barranquismo asturiano. Está situado en la cuenca del río Sella, en pleno corazón del Desfiladero los Beyos, en el parque Nacional de Ponga. Presenta un hermoso paisaje, de una belleza espectacular, lo que lo hace a la vez, exigente en la práctica del deporte y peligroso si el río lleva mucho caudal.
Toda la información de La Foz de ViboliLocalización - ¿Cómo llegar?
El barranco de La Foz de Viboli se encuentra en el concejo de Ponga, en el río Candanu, un afluente del Sella.
Para llegar a este barrando, desde Cangas de Onis tomamos la N-625 dirección al Puerto del Pontón. Después de unos 23 Km., en el Desfiladero de Los Beyos, nos desviamos a la derecha hacia la población de Viboli. A escasos kilómetros, atravesando la foz, cruzamos el puente Carmina y aquí aparcamos el coche. Desde Cangas, recorremos aproximadamente 26 kilómetros.
Aproximación
El acceso al barranco de Viboli es inmediato, ya que el lugar por donde se entra al cauce del río, se encuentra a escasos metros por encima del puente donde hemos dejado el coche.
Nivel, edad y condiciones
Avanzado. Apto para mayores de 16 años. Obligatorio saber nadar.
Retorno
Salimos del barranco donde la foz, tomando un camino a mano derecha que nos lleva a la carretera, por la que descenderemos durante 1 km. hasta llegar al coche, unos 15 minutos.
Características técnicasEste es un barranco exigente, que requiere de un nivel avanzado en el deporte activo del barranquismo, ya que el cauce del río suele ser abundante y frío.
El descenso comienza en el puente Carmina, en un tramo abierto, con tres rápeles, varios escapes y unos cuantos resaltes. El cañón se hace más profundo y estrecho a partir del cuarto rápel. A continuación pasaremos por una zona oscura, singular por su belleza, donde un bloque encajado entre las paredes, se sitúa sobre nosotros, hasta llegar al quinto rápel, que se puede saltar.
Continuando el descenso, nos encontramos un caudaloso tobogán, que nos brinda un pequeño aporte, para conducirnos, mas adelante, a un nuevo resalte, que nos ofrece una espectacular cascada de 20 metros, la cual deberíamos sortear por la derecha, comprobando previamente la existencia de una cuerda fija.
Tras el sexto y último rápel, llegaremos al final del trayecto, del que sólo nos queda caminar unos 300 metros por un impresionante desfiladero de paredes verticales.
El descenso tiene una duración de unas 2 horas, aunque con abundante caudal, se hace más difícil y peligroso, sobre todo por el desprendimiento de piedras, por lo que es aconsejable llevar puesto el casco en todo momento.